Hoy es el día del daño cerebral. Hoy es nuestro día.

Hoy, 26 de Octubre de 2018, es el día del daño cerebral, y como bien dice el título, hoy es nuestro día.

Hoy empezada el día con el mensaje de un paciente a quien atendí hace muchos años, preguntándome cómo me iba, y mi respuesta entre otras cosas decía, «hoy es nuestro día, es el día del daño cerebral», por que sí, porque es nuestro día, porque es un día grande. Y no, no tengo daño cerebral [por lo menos no diagnosticado, ya sabemos que no hay cerebro sano, sino mal explorado], pero me voy a permitir el lujo de adjudicarme el día, porque trabajo con personas con daño cerebral todos los días de 10 a 20 y los fines de semana me decido a preparar las sesiones que tendré con ellos durante la semana.

Hoy es un día para hacer un homenaje a todas esas personas «invisibles» a las que se les llama «Minusválidos», a todas esas personas, que en algún momento de su vida y durante muchos años, fueron como tú y como yo, y en un segundo, su vida cambió, en un segundo, un accidente, un ictus, le hicieron ser diferentes, y diferentes no significa peores, ni mejores, sino diferentes.

Hoy también es el día de las personas que en algún momento, como tú y como yo, tuvieron todas sus capacidades, y por un montón de placas, o por procesos aún desconocidos, hoy en día, tienen sus cerebros dañados y les cuestas algunas cuestiones.

Hoy es un gran día, por hoy, sólo por hoy, la gente se hace consciente de que en un momento, todas las personas que en el algún momento fueron nuestros iguales, ahora tienen que sobrevivir, con infinidad de dificultades, y nos creemos ajenos a ello.

En estos días me gusta hacer un escrito, un escrito que siempre que me leen me dicen que es «muy yo», porque posiblemente es distinto al resto [como yo], porque posiblemente debería explicar el daño cerebral, y las causas, consecuencias, prevención, etc, todo lo que «por norma» hay que hacer. Sin embargo, mis escrito están absolutamente exentos de rigor científico, aquí no vas a encontrar un motivo, ni una causa, ni una explicación teórica de lo que es el daño cerebral. No, puedes encontrar millones en la web, este escrito es para volver a decir, una y mil veces que hoy es un día grande, porque es el día del daño cerebral y hoy si que es un día grande para celebrar. ¿porqué? Te lo explico:

Ninguna persona que haya tenido un daño cerebral, ha querido tener un daño cerebral eso es obvio, y posiblemente muchos no quieran ver este día como algo bonito, pero después de mis 11 años de experiencia viendo a pacientes neurológicos, puedo decir que el daño cerebral es mucho más que lo que la palabra dice. El daño cerebral no es un daño en un cerebro sin mas, el daño cerebral es un suceso, inesperado, indeseado, que aparece sin más, se cuela en el cerebro de una persona y en el corazón de todos los familiares que lo/la rodean. El daño cerebral es una carrera de resistencia para la que nadie estamos preparados, el daño cerebral es eso, tan tan malo, que te cambia la vida para siempre, y a partir del cual, ni tú ni nadie de los que te rodean, volverá a ser los mismos.

¿Y por qué es un día grande para celebrar? [os preguntaréis] porque detrás de todo ese auténtico drama, hay mucho más. Hay personas que luchan cada día, y nadie es consciente, hay personas a las que la gente les mira más de lo normal por la calle porque van en sillas de ruedas, o caminan con un cuerpo hemiparético, con ayuda de apoyos externos, hay personas, que como he dicho antes, algún día fueron como tú y como yo y ahora son verdaderos supervivientes.

Porque el daño cerebral no lo quiere nadie, pero no conozco a ninguna persona que no celebre su «cumple ictus,» o «cumple accidente», como algo doloroso y a la vez como victorioso de haberlo superado, porque detrás de todo evento traumático, hay alegría de estar aquí a pesar de todo, [cuando el resto muchas veces ni valoramos lo que es estar aquí, o la gente de hoy en día está triste porque no tiene los suficientes «likes»] detrás del daño, hay personas que luchan cada día, con distintas edades, queriendo superarse, mucho más que cualquiera con todas las capacidades cuyas aspiraciones dejan mucho más que desear.

Hoy es tu día, y el tuyo, y el tuyo, hoy es tu día, porque en algún momento un autobús hizo que tu vida cambiase, y desde entonces truncó tu sueño para convertirlo en otro totalmente distinto. Hoy es tu día, porque tu moto hizo de las suyas y tu cabeza dio con el suelo, hoy es tu día porque un insecto se coló en tu coche mientras conducías y chocaste, hoy es tu día, porque sin insecto chocaste también, hoy es tu día porque un trombo decidió alojarse en tu cerebro, o una artería decidió que ya no podía más y se rompió.

Pero hoy, hoy también es tu día cuando tu caja de los recuerdos cada vez está más vacía, cuando intentas reconocer a la persona que te sonríe y cada vez su cara es más desconocida, hoy es tu día cuando intentas caminar, pero tu temblor y tu marcha es tan mala, que llegar al baño supone 40 minutos, a escasos 5 metros…

Sí, hoy es vuestro día. Porque todos los días es un reto, porque todos los días es distinto, para vosotros y para vuestra familia, porque nosotros, los terapeutas que os tratamos, si vemos el trabajo que hacéis, cuando muchas veces ni queréis, [y aún así nos perdemos lo más importante] y seguís día tras día sin desfallecer. Hoy no va a cambiar nada para vosotros, ni posiblemente para el resto de la sociedad, pero hoy es un buen día para deciros que hoy es vuestro día, y que aunque realmente seáis invisibles, para nosotros NUNCA LO SOIS, hoy tenemos que hacer mucha fuerza, para, aunque sea sólo por hoy, seáis los más visibles.

Nadie quiere tener un daño cerebral, sea de la etiología que sea, ni degenerativo, ni un proceso agudo. Nadie. Pero por desgracia ocurre, ocurren las demencias, los ictus, los TCE, los accidentes, etc,  ocurren. Ocurren y dejan miles de victimas [no todas mortales] con una vida por delante más o menos larga, a la que sobrevivir. Ocurre sin discriminación, sin sexo, ni edad, ni cultura, ocurre sin más, aunque la gente se sienta ajena a ellos, como si estuviesen protegidos ante el daño, supongo que todos nos hemos sentido así.

Hoy es el día en el que «se celebra» o se homenajea a las personas que han sido victimas del daño cerebral, repito, personas como tú y como yo, que también estaban sanas/os, y que de golpe todo cambió. Hoy es un día grande, porque toda persona que celebre este día es un gran superviviente, es una persona que seguro que en algún momento de su vida le han llamado «minusválido» cuando nadie conoce esas valías, es una persona que tiene que enfrentarse a un día a día mucho más difícil que el tuyo y el mío, y lo hacen con la mejor de sus sonrisas.

Hoy es un día grande, porque hoy hay que aplaudir a las personas con daño cerebral, hoy y todos los días, pero hoy en especial porque hoy es su día, nuestro día. Porque detrás de todo lo que se pueda ver en el exterior, hay que aplaudir a personas que cuya lucha diaria es poder volver a caminar, poder volver a comer solo, poder volver a hablar, o poderse volver a enamorar, hoy no es el día de las personas minusválidas, hoy es el día de las personas con mucha más valía que cualquiera de nosotros, porque hay que tener mucha valía para enfrentarse a la vida después de un daño cerebral.

Hoy es un buen día, [igual que el resto de los 364 días], para decir GRACIAS. GRACIAS a todas las personas que han tenido daño cerebral y se han cruzado en mi camino, porque yo habré aportado en sus vidas, pero ellos me han enriquecido infinitamente más. Como hoy le escribía a otra familiar: «que suerte tuve en cruzarme con vosotros», porque cada persona, cada historia, cada momento, cada objetivo, cada segundo, merece la pena, porque las personas que nos dedicamos a la rehabilitación del daño cerebral somos unas afortunadas, porque podemos conoceros, porque podemos aprender de vosotros, podemos ayudaros y ayudarnos, podemos contribuir a haceros feliz y por consiguiente hacernos feliz, porque nos hacéis pensar, nos hacéis reflexionar, nos hacéis mejor persona.

Porque no hay nada más admirable que se te pongan delante y te digan: «no quiero esta silla, porque quiero volver a andar y lo conseguiré», porque no hay nada más admirable que te digan: «voy a demostrar a mi familia que puedo ser autónomo», porque no hay nada más admirable que te digan: «si yo sobreviví es para ser mejor persona, y eso voy a ser, aunque no pueda caminar, voy a enseñar a mis hijos que valgo lo mismo y cuales son los verdaderos valores de la vida». No hay nada más admirable que decir: «hoy es tu día» y que te contesten: «vamos a celebrarlo juntos, que aún podemos».

«Una vida salvada merece ser vivida» y yo tengo la suerte de vivirla con vosotros.

GRACIAS. Hablo por mi, y posiblemente por todos los que nos dedicamos a la rehabilitación del daño cerebral.

GRACIAS POR DARNOS TANTO. No imagináis la gran valía que tenéis.

Hoy  y todos los días del año, trabajamos por vosotros, y como siempre, para vosotros.

Seguiremos moviendo montañas juntos.

 

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